
ALEJANDRO PREUSCHE, Presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE)
Sesión plenaria: “liderazgo y organización del empresariado”
Viernes 7/11 de 17:00 a 18:30
Los empresarios no fueron una excepción al deterioro moral del país ni supieron liderar un proceso de mejora
El presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), Alejandro Preusche, admitió hoy que los empresarios no fueron “una excepción al deterioro moral que se produjo en el país”, y añadió que tampoco han “dado ejemplo ni liderado un proceso de mejora”.
En el 39 Coloquio Anual de IDEA que se realiza en Mar del Plata, Preusche afirmó que los dirigentes de empresa son “algunos de los que mayor responsabilidad” deben asumir frente a la crisis, porque subrayó que habiendo recibido educación y oportunidades, deben “ser los mejor preparados para enfrentar la resolución de los problemas que afectan a la sociedad”.
Consideró “errado el pensar de algunos que asignan al empresariado el rol de mero ejecutor, de mero creador de riqueza”, pero “más aún la posición ideológica que le atribuye al empresariado la culpa de gran parte de los males que nos aquejan”.
Indicó que los empresariados se los ve habitualmente “como un factor de poder, y lo es, por su manejo de recursos económicos” pero propuso “ampliar esta definición y convertir al empresariado también en factor de sensatez”.
También sostuvo que “lo que mejor parece definir el comportamiento de los empresarios argentinos en los últimos años es divídete y perderás”.
Así, reconoció que sabiendo que el Estado también tiene “flancos endebles”, el empresariado “aprovechó de sus falencias para lograr en primer lugar beneficios propios”.
En ese sentido, señaló que “la convertibilidad y el tipo de cambio, la apertura de la economía, la desregulación, el fortalecimiento del sistema financiero, las reformas laborales y previsionales, fueron defendidos o atacados prioritariamente en función de los intereses que cada uno de nosotros sabia perfectamente como evaluar”.
Admitió que los empresarios no se dieron cuenta “que algo mucho más importante estaba pasando, y que nuestros mejores analistas y cálculos no capturaban: el deterioro institucional, social y cultural que se estaba produciendo en el país”. Se lamentó porque “al igual que el grueso de nuestra sociedad, antepusimos los derechos a las obligaciones, lo particular al bien común”.
A su criterio, “la justicia es lo primero a fortalecer, y nos debemos convencer que las normas son de cumplimiento obligatorio y alguien las hará cumplir”.
También llamó a “asumir la responsabilidad ciudadana de pagar y hacer pagar los impuestos y también combatir el empleo ilegal”.
Además, consideró que es preciso “trabajar conjuntamente para apoyar las políticas de estado que la Nación necesita, como la solución del problema del hambre, la falta de educación y de capacitación para el trabajo que millones de argentinos padecen”
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