3 al 5 de Noviembre de 2004


 

Conclusiones del 40° Coloquio de IDEA

Oscar Vicente
Presidente del 40° Coloquio Anual

  • Los empresarios reunidos en el Cuadragésimo Coloquio Anual de IDEA, aquí, en la ciudad de Mar del Plata entre el 3 y el 5 de noviembre de 2004, hemos tratado de mirar otra vez hacia el futuro.
  • El título del Coloquio, “Progreso para Todos- Acuerdos básicos”, ha sido de por sí un disparador para comenzar a buscar denominadores comunes que nos permitan dejar atrás una de las peores crisis y comenzar a creer que el progreso no es una tarea imposible para nosotros los argentinos.
  • Queremos participar de la construcción del futuro, de la misma manera en que asumimos los aciertos y errores de nuestra historia reciente.

  • Cuarenta años consecutivos de coloquios son un orgullo para IDEA.
  • A lo largo de las últimas cuatro décadas, estos coloquios fueron un foro para escuchar ponencias, discutir estrategias y proponer cursos de acción.
  • En IDEA siempre se respetó el pluralismo, porque somos una entidad pluralista.
  • Los temas que se trataron siempre fueron relevantes, porque tuvieron que ver con el futuro del país y no sólo el de los empresarios. Los expositores, nacionales o extranjeros, fueron invitados para enriquecernos con sus conocimientos y experiencias. Las sesiones interactivas tuvieron por objeto canalizar el aporte de los empresarios en materia de propuestas e ideas.
  • También fueron los coloquios una caja de resonancia de lo que ocurría en el país. Hubo coloquios rodeados por la euforia y otros con rasgos de pesimismo.

  • Afortunadamente, ahora estamos en una etapa auspiciosa. El gobierno inaugurado el 25 de mayo de 2003, señaló el retorno a la plena normalidad institucional.
  • Esta recuperación política permitió apuntalar una recuperación económica que está mostrando cifras de crecimiento y de incipiente inversión que no se veían desde hace años. Los indicadores siguen mostrando vigor y apuntan a un año 2005 de crecimiento sostenido.
  • También la Argentina está a punto de dejar atrás el default de su deuda pública, como un paso más en la normalización económico-institucional
  • El Coloquio Numero 40 es un buen momento, entonces, para mirar más hacia el futuro que hacia el pasado. Para hablar menos de las consecuencias de la crisis y más de cuáles son los mejores caminos para superarla.

  •   En estos tres días de intensa actividad han surgido consensos, ideas y propuestas que conviene recoger aquí a manera de conclusión.
  • Un primer consenso es que el progreso no es tal si no es para todos. El progreso es un proceso inclusivo por naturaleza.
  • Lo exige la dignidad del ser humano. Pero también involucra una cuestión práctica: sin inclusión, no hay progreso.
  • Otra condición ineludible para el progreso es tener un país en funcionamiento, con instituciones creíbles, respetadas y valoradas por la sociedad en su conjunto.
  • Sin crecimiento, no habrá medios para atenuar la precariedad social y sin una adecuada atención del capital humano y de la cohesión social, no se podrá nunca iniciar un proceso profundo y sostenido de desarrollo económico.
  • No se trata sólo de una aspiración: crecer es una obligación para volver a dar cabida a nuestros compatriotas que, afectados por la pobreza y el desempleo, quedaron fuera del sistema económico.

  • Para que el progreso sea sustentable una condición indispensable es la creación permanente de valor.
  • Es cierto que en lo inmediato la situación exige, transitoriamente, algunos paliativos bajo la forma de subsidios directos o empleos de baja productividad, que no deberían entrar en colisión con el rumbo de largo plazo. Las medidas de emergencia siempre deben incluir las bases para la reinserción productiva de sus beneficiarios.

  • Otro consenso que ha surgido de este Coloquio es la necesidad de que la educación vuelva a ser el factor de igualación de oportunidades en la Argentina, como lo fue durante buena parte del siglo XX.
  • El avance de la sociedad del conocimiento revalúa la importancia del capital humano como transformador de todos los otros recursos de producción.
  • No podemos concebir el progreso sin una educación de calidad para todos, pobres y ricos.
  • La preocupación por la cuestión educativa no es novedosa para IDEA: fue tema en todos los coloquios en la última década. Como siempre, decimos que debemos comenzar a trabajar ahora para que se beneficien las futuras generaciones.

  • El contexto internacional brinda hoy una ventana de oportunidad. No sólo por la coyuntura de crecimiento económico simultáneo de los países desarrollados y los emergentes, o el repunte de las cotizaciones de las materias primas por la demanda de China e India, los gigantes que están emergiendo en el escenario económico mundial.

  • Esta vez podemos y debemos aprovechar la oportunidad. Es posible y necesario. Con este objetivo, este Coloquio se propuso cinco áreas temáticas:
  • En el área fiscal, se coincidió en la importancia de lograr solvencia fiscal como tendencia de largo plazo. Durante muchas décadas, por diversas razones de orden institucional, político y económico, el Estado sufrió un proceso crónico de desfinanciamiento. Debido a ello, sobrevinieron ajustes bruscos y sobresaltos devaluatorios que, además de quitar certidumbre al proceso económico, operaron como shock regresivos que están en la raiz del grave problema social argentino.
  • La solvencia fiscal no es un proceso automático ni inevitable sino que es resultado de instaurar sanas reglas de decisión que neutralicen los excesos de los requerimientos sectoriales. Pero ello no es suficiente. También requiere una voluntad permanente de la administración de los recursos y no abandonar la disciplina que se ha logrado.
  • En 2003 y 2004, el sector público logró significativos superávit. Así como en su momento, la sociedad argentina toda coincidió en no apelar más a la financiación inflacionaria de los déficit, hoy hemos aprendido duramente que tampoco el endeudamiento es una solución duradera. Por lo tanto se debe mantener un excedente fiscal de largo plazo que atienda los requerimientos de la deuda reestructurada, de manera que los índices de endeudamiento argentino vayan convergiendo con los de una economía sólida y próspera. Un equilibrio fiscal de largo plazo debe contemplar una estructura tributaria también sustentable en largo plazo, evitando impuestos que signifiquen un desincentivo a la producción y a la inversión.
  • El área de desarrollo social es de absoluta prioridad en un momento en que la pobreza y la exclusión afectan a prácticamente la mitad de la población del país..
  • La magnitud y complejidad del problema exige una política de Estado, lo que supone la continuidad de las acciones más allá de las distintas administraciones, la generación de consensos entre todos los sectores y una visión de largo plazo.
  • En las sesiones se identificaron algunas pautas a considerar, entre ellas:
    • Establecer franjas de edad prioritarias y temas claves. En este sentido hubo coincidencia en la necesidad de planes que contemplen la atención de los niños desde el embarazo y durante los primeros años, con acciones enfocadas fundamentalmente en la atención de la nutrición, la salud y la educación.
    • Mejorar la calidad de la educación como herramienta inclusiva y democrática para los sectores de menores recursos, a fin de contribuir a la igualdad de oportunidades.
    • Articular la educación con el empleo, incorporando las exigencias del mundo de la producción en los contenidos que ofrece el sistema educativo. En esta línea fortalecer las escuelas técnicas y promover las carreras relacionadas en el nivel superior resultan caminos adecuados.
  • Frente a estas exigencias el rol fundamental del empresariado es y debe ser generar valor y proveer productos y servicios en condiciones competitivas -con la consiguiente generación de mejores oportunidades de empleo-, pagar los impuestos y comprometerse con su comunidad como parte de su responsabilidad social.
  • La labor anterior debe complementarse a nivel individual con la recuperación de valores fundamentales como la solidaridad, el compromiso con el otro, el respeto mutuo y el fortalecimiento de la familia contribuyendo a construir una sociedad mejor, más equitativa y con oportunidades para todos.
  • Todo esto demandará un plazo de tiempo prolongado, una mayor asignación y mejor utilización de recursos y la articulación de todos los sectores de la sociedad, al ser todos responsables y protagonistas
  • En materia de integración interna, se coincidió en la necesidad de disminuir la disparidad entre las regiones del país sin aspirar a una igualación aritmética pero con el firme objetivo de llegar, en algún momento, a plasmar una real igualdad de oportunidades para todos los habitantes de nuestra Patria. En ese empeño, la infraestructura es una palanca importante. Sin ser exhaustivo y a riesgo de caer en reiteraciones se pueden citar el planeamiento y ejecución de infraestructura básica como la profundización de la hidrovía, el mejoramiento de los ejes carreteros y ferroviarios con Brasil y Chile y la pavimentación de la ruta 40 como obras fuertemente integradoras y con alto poder multiplicador local y regional.
  • En este punto, vuelve a destacarse el carácter pivotal de la educación también por su aspecto integrador. La diversidad de culturas y regiones no debe ser visto como un obstáculo sino como una oportunidad de desarrollo de la sociedad del conocimiento.

  • En cuanto a la dinámica que debe impulsar el crecimiento y el empleo, se destacó en la importancia de la generación de mecanismos de interacción público-privada. Se coincidió en la relevancia del rol del Estado en cuanto a brindar un marco de seguridad física y jurídica y una razonable estabilidad de las reglas de juego. Pero hay otra serie de roles que hacen viable una fluida corriente de inversiones privadas, con su potencial de crecimiento y generación de empleo. Se mencionaron más arriba las obras de infraestructura del transporte. Se destacó también la importancia de la sinergia público-privada en la infraestructura energética y de comunicaciones. Además de los sectores “hard”, hay muchos sectores “soft” en donde la acción del Estado crea el espacio para la consecución de inversiones privadas. Un ejemplo son las negociaciones comerciales con los bloques y países, que crean oportunidades para la intensificación de las corrientes comerciales y el consiguiente aumento de la cantidad y del valor agregado de nuestras exportaciones. Otro es la tarea conjunta del Estado y el sector privado en el plano de la educación técnica con salida laboral para los egresados que incentive la creación de una fuerza laboral capacitada, motivada y competitiva. También resulta fundamental el fortalecimiento del sistema financiero y del mercado de capitales para atender los requerimientos de un aparato productivo en rápido proceso de crecimiento. En particular, la exportación de bienes de capital exige financiamiento a mediano plazo como renglón esencial para la competitividad del sector.
  • Se coincidió en la importancia de fortalecer la profesionalización del sector público y la jerarquización del mismo como una verdadera herramienta competitiva de la Argentina.
  • Pero la dinámica competitiva tiene como protagonista principal al emprendedor, al empresario que, en un mundo de acechanzas e incertidumbres, sabe ver el filón de oportunidades que se esconden a los ojos del observador común. Esa tarea es intransferible y debe alentarse creando las condiciones para que la iniciativa empresaria florezca y se desarrolle en todas sus posibilidades

  • La integración internacional de la Argentina debe ser planteada desde una definición concreta y consensuada del interés nacional y teniendo plena y lúcida conciencia de la importancia de un diagnóstico preciso sobre el entorno internacional del país y las fuerzas profundas de cambio que operan, sea a escala global e internacional como a escala regional. En tal sentido es importante que las empresas y sus instituciones se organicen para desarrollar la inteligencia competitiva que le permita apreciar a tiempo los factores de cambio internacional y colocarse en condiciones de aprovechar las oportunidades que se abren. La inserción activa de China e India, entre otras grandes economías emergentes en la competencia económica global introducen un cambio cualitativo y no solo cuantitativo que debe ser aprovechado por la Argentina. Esto es así porque a la creciente demanda que la transformación económica y la modernización de estos países introducirá en los mercados internacionales, se suma el hecho que la Argentina y, en general, América del Sur poseen muchos de los recursos naturales que aquéllos demandarán. Un último consenso se refiere a la importancia de introducir en todos los niveles tecnologías organizativas que permitan la inserción competitiva de la Argentina en el mundo, que sea sustentable y sobre todo que sea una fuente de progreso para todos.

  • Estas cinco líneas de debate deben integrarse en un sistema coherente y coordinado. En el pasado hemos cometido el error de conformarnos con soluciones parciales e incluso contradictorias entre sí, lo que ha llevado a la penosa repetición de crisis periódicas con destrucción de capital económico y social. Pero la calidad de los valores de nuestra ciudadanía, la vocación de asistir a los miembros más débiles de nuestra comunidad, el espíritu emprendedor y creativo de nuestros empresarios, la visión de nuestros académicos y la vocación de servicio de nuestros funcionarios públicos tienen ciertamente la fuerza y la vitalidad necesarias para construir el capital social y el proceso de crecimiento virtuoso que haga realidad el progreso para todos.
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