Viernes 3 de noviembre de 2006
El cuadragésimo segundo Coloquio de IDEA encuentra a la República Argentina en un contexto internacional excepcionalmente favorable. Los términos de intercambio, que durante tantas décadas, erosionaron nuestra dotación de recursos naturales, se hallan en uno de sus mejores valores. Este nuevo nivel se proyecta más como resultante de una onda larga de crecimiento que como un salto cíclico transitorio por la progresiva incorporación al mundo globalizado de los 2.500 millones de personas demandando alimentos en cantidades y calidades crecientes. Nuestro país, en particular, y el MERCOSUR, en general, poseen una de las mayores reservas mundiales de capacidad productiva. Así como a principios del siglo XX, Argentina se integró a un sistema internacional dirigido hacia Europa, la complementaridad del crecimiento económico asiático y las ventajas comparativas de nuestra región son evidentes y se plantean como duraderas. La evolución y madurez del empresariado agropecuario, modernizándose, creando cadenas de valor e incorporando tecnología permite un aprovechamiento pleno e instantáneo de este contexto favorable.
Se suma una situación macroeconómica internacional caracterizada por una baja inflación, bajas tasas de interés y financiamiento abundante. Resulta evidente que los países emergentes se encuentran en una situación incomparablemente mejor que en las dos décadas anteriores para enfrentar coyunturas adversas. Presentan cuentas fiscales más ordenadas y abultadas reservas internacionales.
La Argentina también muestra un cuadro favorable. La crisis de principios de siglo ha quedado atrás, se superó la etapa de recuperación y se están marcando máximos históricos en términos de producto agregado. Sin dejar de reconocer que las consecuencias sociales del colapso de 2001-2002 están aún en proceso de ser superadas totalmente, la fuerza y la velocidad de la recuperación argentina ha sorprendido a propios y extrańos. La sociedad argentina demostró que tenía reservas ocultas de fortaleza, creatividad y audacia para salir del fondo de la crisis y proyectarse hacia adelante con confianza y decisión. Los poderes públicos captaron las lecciones de las crisis anteriores y consolidaron una solidez fiscal y externa que constituyen la plataforma básica sobre la que se construyó la recuperación y el actual crecimiento.
En consonancia con estos desarrollos, en el Coloquio de IDEA hemos tenido la oportunidad de tener una reflexión muy profunda sobre los dilemas actuales en el contexto económico internacional que, como todos sabemos, tienen un impacto directo sobre el desempeñoo de la economía argentina. Luego de un quinquenio notablemente positivo en el desempeńo del producto, el comercio, las innovaciones y las inversiones hoy existe un intenso debate en términos de la continuidad de estas tendencias o la presencia de un ciclo de desaceleración. Este debate se funda en la existencia de un conjunto de desbalances marcados, en particular en la economía de los EE.UU. asociados a un fenómeno de valorización de los activos que podrían generar baches en el ciclo positivo que vivimos. En el panel respectivo, se evaluó con una calidad técnica y una perspectiva sumamente abarcativa un contexto en el cual en los próximos ańos la existencia de cambios estructurales fundados en crecimientos de la eficiencia y la innovación, de nuestra “condena al éxito” del desarrollo de los agronegocios y de condiciones favorables para el financiamiento, auguran un contexto auspicioso para el desempeńo de nuestro país. Esto, sin desconocer la existencia de aspectos distributivos y de equidad que deben superarse para mantener el desarrollo económico mundial.
En el curso de este Coloquio, hemos tenido el privilegio de contar con la visión de los máximos ejecutores de estrategias empresariales en el país, quienes nos han seńalado con claridad que la nueva previsibilidad de la economía argentina es un contexto favorable para que las firmas puedan desarrollar su base de negocios y plantearse estrategias de generación de ventajas competitivas dinámicas, que permiten nuevas oportunidades de empleos decentes, una mayor inserción internacional y la incorporación del territorio en los modelos de desarrollo. Esto desembocó inmediatamente en un aspecto esencial que es la construcción de una visión compartida del futuro en donde todas las experiencias internacionales nos demuestran con claridad que las interacciones entre los actores públicos y privados son la condición inicial que permite avanzar en la senda del desarrollo, resolviendo con acciones concretas y en forma cooperativa y complementaria los desafíos permanentes que se plantean en la construcción de las sociedades modernas con inclusión social. Para ello hemos visto enseñanzas concretas de acciones exitosas en el campo internacional y también en numerosos ejemplos como las acciones destacadas del Banco de la Provincia de Buenos Aires o todos los ejemplos empresariales que tienen como denominador común el desarrollo de sus modelos de negocios en una fuerte interacción en el medio en el cual se desenvuelven y con el acompańamiento de las acciones del sector público y de la sociedad civil. Por esta avenida hemos desembocado en rescatar valores esenciales de la construcción de la confianza, de lazos intensos y efectivos, a nivel nacional, provincial y municipal entre el Estado y el sector privado. En conclusión, debemos promover, enriquecer y fortalecer sin ningún tipo de atajos esta nueva construcción institucional que permite al país encontrar la consolidación del crecimiento con equidad.
Verificamos la existencia en nuestra sociedad, no sólo de empresas y sectores ubicados en las mejores prácticas internacionales, sino también que, luego de largos procesos evolutivos de largo plazo, nuestro país tiene el orgullo de tener un fuerte desarrollo de capacidades tecnológicas endógenas y de una inmensa creatividad. En este plano, los casos que se denominaron “locomotoras del crecimiento nacional”, que nos llenaron de orgullo, se plasmaron en los avances en tecnología satelital, biotecnología, tecnología nuclear, nanotecnología y generación de energía eólica. Estas realidades se fundaron en nuestros recursos humanos y en nuestra eminencia en el campo científico y tecnológico. Asimismo, tuvimos la oportunidad de analizar en detalle uno de los nuevos emergentes de la economía argentina, como es la industria de los bienes culturales. Ahí verificamos la existencia de procesos creativos, desarrollo de conocimientos, generación de empleo, en actividades en las cuales la Argentina se ubica en las mejores prácticas internacionales.
Y, obviamente, los desafíos del crecimiento que nos planteamos en este Coloquio no están ajenos al imperativo de fortalecer un contexto democrático que sólo puede perdurar a partir de una tendencia permanente hacia acciones concretas que mejoren la inclusión social del conjunto de nuestros compatriotas. Allí percibimos que esta nueva etapa requiere además de los programas asistenciales, una transición creciente hacia la capacitación y la formación de la gente como mecanismo esencial para recuperar la dignidad, a través de la incorporación a la sociedad en el acceso a un trabajo formal. Y aquí aparece una de los columnas de este Coloquio que expresa la preocupación y ocupación creciente de las empresas por desarrollar estrategias de negocios que incluyan acciones permanentes de responsabilidad social y empresarial. En esto, hemos observado un compromiso por el logro de capacidades competitivas pero generadas simultáneamente con un involucramiento y distribución de los beneficios en un proceso asociativo que involucre a todos los grupos de interés. En este contexto la asociación, la cooperación, la visión sistémica, la evaluación de la eficiencia con criterios de análisis de beneficio social nos permiten reafirmar nuestra esperanza que estamos construyendo una gestión empresaria con una perspectiva de mediano y largo plazo que sustente el desarrollo y viabilice la inclusión social.
Nunca está de más la necesidad de seguir perfeccionando nuestro cuadro institucional. Douglass North, Premio Nobel de Economía, definió las instituciones como “las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana para vivir en sociedad. Por consiguiente, estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico. La constante evolución institucional conforma el modo en que las sociedades crecen a lo largo del tiempo”.
En sintonía con la dinámica permanente de ese cambio histórico, el Coloquio de IDEA ha sido y seguirá siendo un espacio para la reflexión elevada de los problemas de la sociedad argentina