Jueves 2 de noviembre 21:00 hs
William Keller / Director del Matthew B. Ridgway Center for International Security Studies, Graduate School of Public and International Affairs and University Center for International Studies, University of Pittsburgh
El director del Centros de estudios de Seguridad Internacional de la Universidad de Pittsburg, William Keller, sostuvo hoy que la política de los Estados Unidos en Irak “es un desastre sin parangón”.
“La política preventiva contra el terrorismo de Estados Unidos, es en realidad la contraproducente llamada guerra global contra el terrorismo”, indicó Keller en la cena de cierre de la segunda jornada del 42 Coloquio Anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) que se celebra en Mar del Plata.
A su criterio, “esta política surge como consecuencia de los ataques del 11 de septiembre” de 2001, cuando un atentado aéreo destruyó las Torres Gemelas de Nueva York.
“Estados Unidos quedó shockeado. Sin embargo hay que admitir que los ciudadanos americanos no pudieron creer que cualquier grupo pudiera odiarlos tanto para hacer un ataque así”, señaló Keller.
El experto subrayó que “después de eso vino una avalancha de simpatía, pero no duró tanto”, y añadió que “en poco tiempo fue reemplazada por una ola virulenta antiamericana”.
“La doctrina Bush fue probada en la ocupación de Irak. Había indicios que decía que eso no era bueno, porque aliados europeos dijeron que no al apoyo a esta acción”, recordó Keller.
Sostuvo que “George Bush antes de los ataques era un presidente débil, pero esto permitió que presionara y patoteara para obtener un ataque militar a Irak”.
“Antes de la invasión yo estaba en contra, después me callé la boca, hasta esta noche”, reveló Keller, quien puntualizó que “la política en Irak es un desastre sin parangón”.
El experto aseguró que “algunos militares retirados creen que al invadir Irak los Estados Unidos han desgarrado el entramado de las relaciones con medio Oriente y eso no tiene solución”.
“Estados Unidos está sentado frente a una olla a presión. Cuando explote va a venir una cascada de violencia. No hay forma de salir sin implicar consecuencias horribles. Es un lío mayúsculo”, afirmó Keller.
Para el analista norteamericano, “la campaña en Estados Unidos fue escalofriante”, y remarcó que “la idea era llenar la cabeza y los corazones de los americanos con miedo”.
Puso de relieve que las autoridades norteamericanos “detuvieron a miles de personas por perfiles étnicos, utilizaron cárceles clandestinas en todo el mundo y métodos fuera de la ley”.
“Escucharon miles de conversaciones en todo el mundo. La semana pasada el vicepresidente Dick Cheney dijo que no había nada de malo en utilizar en los interrogatorios el método del submarino”, señaló Keller.
A su criterio, “hay una diferencia entre la ocupación de Afganistán y la de Irak”, y sostuvo que el de Bagdad “fue un ataque preventivo porque el anticiparse fue para contrarrestar otros daños menores y lograr un apoyo político”.
Al respecto, indicó que “uno de los principales elementos de asestar un golpe contra Irak fue para contrarrestar la amenaza de armas de destrucción masiva”.
El ex líder de Irak “Sadam Husseim estaba decidido a usar sus armas de destrucción masiva que estaban cerca de Bagdad, pero de hecho sucedió que estaban todos equivocados porque la administración estaba buscando una guerra”, indicó Keller.
Consideró que la de Estados Unidos “fue una campaña de desinformación, porque las armas habían sido destruidas hace muchísimo, y en realidad ellos (por lo norteamericanos) querían un cambio de régimen y eso fue muy costoso”.
Precisó que “el costo de esta guerra fue de 335 mil millones de dólares”, y se preguntó “¿cuántos maestros se hubieran contratado con esto?”.
“El presidente Bush y sus asesores pensaron que la gente de Irak abrazaría a los Estados Unidos. Sin embargo, parecería que Estados Unidos está creando más terroristas en Irak”, concluyó el experto.