Jueves 8 de noviembre de 15:00 a 16:30 hs.
Panelistas:
Este fué, tal vez, el panel más esperado del 43° Coloquio Anual de IDEA. Los expositores hicieron una evaluación sobre la calidad de las instituciones argentinas. Además, ofrecieron alternativas para combatir el flagelo de la corrupción.
El senador chileno Andrés Allamand Zavala sostuvo que “el mal argentino” en materia de corrupción “es el déficit institucional”, y alertó que “no hay manera de combatir efectivamente” ese flagelo si éste es reflejo de un sistema “débil”.
Por lo tanto, instó a los argentinos a “retomar el rumbo”, al indicar que “es completamente distinto volver a ser lo que uno ha sido que empezar de cero”.
En su disertación, el legislador del partido Renovación Nacional sintetizó que “si la corrupción es reflejo de un sistema institucional débil, no hay manera de combatir efectivamente la corrupción”.
“Si queremos mirar la corrupción tenemos que mirar primero el sistema político y el sistema económico”, remarcó Allamand Zavala.
El senador trasandino mencionó que “las diferencias de corrupción entre Chile y Argentina” no están originadas en “la materia prima”, sino en “el déficit institucional” que presenta este último país.
Especificó que “en materia de corrupción la genética humana no tiene nada que ver”.
Allamand Zavala señaló que ”las instituciones son las que, en definitiva, generan los incentivos para la interacción y para comportamientos humanos, y cuando los incentivos son débiles se prolifera la corrupción”.
Agregó que “cuando el sistema económico está bien estructurado, tiene buenas normas y eso, en definitiva, va a arrinconando a la corrupción”.
En la misma línea, reconoció que “la corrupción en Chile está aumentando”, y recomendó “disminuir al máximo la discrecionalidad normativa, que es lo que nutre” al flagelo.
“Creo poco en los organismos y las fiscalías del Estado (para combatir la corrupción). Yo prendería la luz y haría que la sociedad civil pudiera estar realmente atenta y vigilante”, propuso Allamand Zavala.
Finalmente, parafraseó al pensador español José Ortega y Gasset con su célebre frase pronunciada en 1939, cuando arengó “¡Argentinos, a las cosas!”, aunque el senador chileno le agregó: “…y a las instituciones”.
Por su parte, el presidente de Quickfood, Luis Bameule, aseguró que la corrupción requiere de la implementación de “políticas públicas claras, transparentes y de largo plazo”.
“Mucho de lo que hemos vivido en estas décadas ha tenido que ver no con la falta de normas, sino con el exceso de normas”, consideró el ejecutivo.
En ese sentido, se quejó de que un tributo “distorsivo” como el impuesto al cheque “estimula la corruptela” y “trabajar en negro”, mientras mencionó que “la debilidad de nuestras instituciones” incentiva la generalización del fenómeno de la corrupción.
“La corrupción es un problema de personas, y la línea la bajamos nosotros en las empresas. Creo que también en la función pública pasa igual, se baja línea. La línea se baja desde arriba, es un tema nuestro, señores”, exclamó Bameule.
Indicó que “el problema sobre todo se refiere a personas, no es una máquina que se nos detiene, que se para y que hay un repuesto que arregla el problema”.
Para ejemplificar, el empresario se refirió a la existencia de corrupción dentro de su sector, el de las carnes.
Rememoró que “la Argentina fue reconocida como el país de la carne durante cien años, de 1870 a 1970, cuando fue el primer consumidor y exportador del mundo”, pero “en las últimas décadas fue decayendo”.
En tal sentido, consignó que “en el año ’68 se lanzó la Ley Federal de Carnes, que regulaba el consumo y la circulación” del producto, que sigue vigente y “se acata pero no se cumple”.
Ejemplificó que en 2001 Argentina perdió el estatus de país libre de aftosa sin vacunación por no “autodenunciar” un caso y “esa corruptela de hacernos los vivos implicó que hoy, después de siete años, no hayamos recuperado todavía el mercado de Estados Unidos, ni el canadiense, en un momento que hay un boom de los negocios”.
Por lo tanto, propuso implementar “políticas públicas claras, transparentes y de largo plazo”, además de que se reconozca “el valor y el funcionamiento de los mercados”, entre otras cuestiones.
El combate a la corrupción tendrá resultados positivos cuando exista la voluntad del esfuerzo colectivo
El asesor principal de políticas de la Oficina de Integración Institucional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Roberto de Michele, aseguró que el combate a la corrupción tendrá resultados positivos cuando exista “la voluntad de hacer de esto un esfuerzo colectivo”.
Además, sostuvo que “la información es el recurso estratégico para reconstruir la confianza entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil”, en el marco de la lucha contra el flagelo.
Al disertar en el 43 Coloquio Anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), que se desarrolla aquí hasta mañana, De Michele manifestó que “colectivamente lo que necesitamos es confianza, pero no cualquier tipo de confianza”.
“La confianza personal es muy importante en la familia y las amistades, pero el Estado necesita otro tipo de confianza, que no se basa sólo en reglas, sino en comportamientos y prácticas”.
De Michele estimó “muy importante que las reglas tengan presión social, si no no sirven, porque la demanda de la sociedad hace que las reglas formen parte de la vida cotidiana”.
Mencionó asimismo que en el combate contra la corrupción “uno de los principales recursos que tenemos es el de la información”, sin la cual “no se puede avanzar”.
No obstante, enfatizó que no habrá éxito en esta lucha si no participan todos los sectores, al asegurar que “nada de esto va a ocurrir a menos que tengamos la voluntad de hacer de esto un esfuerzo colectivo”.