Viernes 9 de noviembre de 9:00 a10:00 hs.
Panelistas:
Durante el panel, los expositores realizaron un análisis de la situación del empleo en la Argentina y reflexionaron sobre los elementos de inclusión social, en especial la educación.
El director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), Ernesto Kritz, fue quien habló sobre empleo y destacó que la desocupación bajó a un dígito este año, pero remarcó que “la informalidad no varió” y alcanza a 70 por ciento de los trabajadores.
El asesor temático del 43 Coloquio Anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) señaló que “se bajó el desempleo a un dígito”, pero puntualizó que “la tasa de informalidad laboral sigue siendo la misma que antes de que empezara a caer la desocupación”.
“No todos los empleos son de la calidad que deseamos para todos. El trabajo asalariado y formal representa 30 por ciento. Hay 5 millones de personas que lograron resolver el problema del desempleo, pero tienen un empleo con cuestiones deficitarias”.
En ese grupo se encuentran los “trabajadores domésticos no registrados, cuentapropistas precarios, y asalariados privados que son el núcleo principal”.
Además, indicó que “40 por ciento de los asalariados privados no tiene un contrato, no está registrado, ni son estables”.
Sin embargo, puntualizó que “el trabajo informal no es un producto de la crisis, ni de los cambios que hubo en los ’90”, sino que aseguró que “viene de mucho más atrás”.
El titular de la SEL difundió un análisis donde precisó que “a medida que sube el tamaño del establecimiento disminuye la cantidad de trabajadores en negro”.
De todos modos, explicó que “esto no significa que las empresas grandes no aprovechen la subcontratación para tener trabajadores en negro”.
“Detrás de la informalidad laboral está la exclusión”, concluyó Kritz, quien destacó que “existe una elevada rotación en la informalidad: 75 de cada 100 trabajadores no alcanza a cumplir un año en su trabajo”.
Además, precisó que “el salario promedio es 48 por ciento más bajo que el de los registrados”.
“A iguales calificaciones, el salario de un trabajador informal es 47 por ciento más bajo que su homólogo que está en el empleo formal”, añadió el analista, quien también puntualizó que “uno de cada tres trabajadores informales gana por debajo de la línea de pobreza”.
Por su parte, el presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), Santiago del Sel, exhortó a las empresas “a transformarse y convertirse en agentes de inclusión social”.
“Hay que hacer responsabilidad social en el trabajo de cada uno y volver a poner al sujeto en el medio de la discusión”, afirmó Del Sel, quien subrayó que “es preciso ver qué efectos de exclusión o de inclusión social existen en los procesos que la empresa de uno lleva a adelante”.
El titular de ACDE indicó que “lejos de crear soluciones estándares al alcance de las empresas para que puedan comprar una solución común para cumplir con su compromiso de responsabilidad social, éstas deben transformarse y convertirse en agentes de inclusión social”,
Para ello, consideró que “hay que ayudar a que el dirigente empresario tome consciencia de esta situación”.
Así señaló que se debe “asistir al empresario para que pueda desarrollar soluciones específicas”.
“No solo despertar la conciencia, sino también facilitar la integración, los puentes entre los grandes actores; empresarios, gobierno y organización civil, para la construcción de esta solución”, destacó Del Sel.
Por otra parte, subrayó que “la gente con mayores necesidades cuenta con las peores escuelas”; y advirtió que “esa es la fórmula para acentuar el quiebre y la marginación, por que no permite revertir la situación”.
En consecuencia, consideró que es preciso “generar una escuela de calidad”, y remarcó que “eso significa intervenir una escuela carenciada en varios aspectos, como entender la situación de salud e higiene en que el alumno asiste a la escuela, y atacar la problemática institucional de la escuela”.
Con respecto a la importancia de la escuela, el ex ministro de Educación Juan José Llach sostuvo que en materia educativa la Argentina está frente al “largo y difícil camino” de lograr que las leyes Federal de Educación y de Financiamiento Educativo “lleguen a las aulas”.
“La Argentina a nivel escolaridad está razonablemente bien, pero está mal en la calidad de su educación y sus escuelas”, concluyó Llach.
El director del Centro de Estudios de Gobierno, Empresa, Sociedad y Economía del IAE de la Universidad Austral, subrayó que la Argentina tiene “por delante el largo y difícil camino de pasar de las leyes a las aulas”.
Subrayó que “no porque se votó la ley, la educación se arregló”, y remarcó que “la realidad es que hay escuelas pobres para los pobres, y la calidad difiere en 100 por ciento” con los establecimientos donde concurren los alumnos de mayor poder adquisitivo.
Así, consideró que “el gran desafío es construir escuelas ricas para los que más lo necesitan”, pero puntualizó que para ello “hay que destinar más recursos” a la educación.
En ese sentido, precisó que “hay subsidios y exenciones a los pudientes que alcanzan los 12 mil millones de pesos, la mitad de lo que se necesita para financiar a la educación”.
También señaló que “la ley dice que las escuelas primarias tendrán jornada extendida o completa”, pero remarcó que “dar dos horas más de clase y creer que por eso tengo en la mano la magia de mejorar la calidad de la educación es un error”.
Al respecto, consideró que “hay que ver en qué consisten esas dos horas más de clases”.
Llach destacó que con la nueva ley “vuelve la secundaria, la escuela media”, pero indicó que “existe un gran desafío en este sector y es generar competencias laborales” para los egresados.