Síntesis de la exposición de Augusto Aninat del Solar
Augusto Aninat del Solar arrancó su participación advirtiendo que no venía a dar recomendaciones, porque sería un poco antipático, “yo busco presentar una experiencia; una más. A lo mejor exitosa, depende del cristal con que se mire”.
¿Qué se puede aprender de la experiencia chilena? ¿Qué puede transportar un chileno?, interrogó. Es como aprovechar la tragedia, porque de eso estamos curados de espanto. Y enumeró: la tragedia de la Unidad Popular, la tragedia del golpe militar, la crisis del ’82, 120 por ciento de la deuda externa sobre GPB, 38 por ciento de desempleo.
Y también hemos aprendido del éxito. Aquí es donde los hombres pueden ser inteligentes, porque en las tragedias hay oportunidades para hacer revoluciones, grandes cambios si tienen la idea preparada y saben aprovechar la oportunidad.
En el éxito, usted convierte las grandes reformas en bienes públicos. El éxito permite consenso poblacional de que lo que se hizo es una verdad y una regla permanente en el tiempo.
Si Chile ha tenido la capacidad de manejar tragedias y la capacidad de manejar un cierto éxito, es porque han sucedido cosas realmente notables:
- Producir estabilidad política, económica y social. Aquí, a los políticos chilenos, especialmente de los ’90 para adelante, “Monsieur Chapeau”, aunque la población diga que no le gustan los políticos “Welcome”.
- Los economistas, una nueva clase social que en Chile ha perforado al sector político; no hay partido político que no tenga, en su concejo, un tercio de economistas de nota, que participan en el partido y que obviamente tienen un rol protagónico. La economía hoy día es una parte significativa de la política; no lo es todo. A veces el economista exagera su rol, pero por carencias en el rol de los otros.
- Chile ha logrado, también, tener esa cosa simple de las cuentas en orden: precios bien relacionados; precios relativamente manejables, con pequeñas variaciones en el tiempo; proceso de reinversión significativo, aunque en los últimos seis años no ha sido como en los ’90.
Uno no siempre lo hace todo muy bien; a veces lo hace más o menos. Yo tengo críticas a la frase chilena que se pregona “equilibrios macro, en Chile estupendo; el problema es micro”. ¡Cómo va a haber buen equilibrio macro en Chile si hay un 10 por ciento de desempleo! ¡Por favor, seamos más serios! No lo estamos haciendo tan bien, como lo hacíamos en los ’90; tampoco tal mal.
Si algo puedo hablar, es de que Chile tenía un notable y permanente proceso exportador de bienes y servicios. No voy a hablar de movimiento de capitales, no voy a hablar de movimiento de personas, que son temas nuevos. Voy a hablar de este notable proceso exportador chileno.
La tasa media de crecimiento anual del Producto Bruto Interno Exportador durante 25 años fue del orden del 10 por ciento; el número no significa nada, pero el 10 por ciento es una cosa gigantesca. La tasa de crecimiento media del Producto Bruto Interno no Exportador fue del 2 por ciento.
Luego, lo hacemos muy bien en exportaciones y más o menos en el sector. En los años ’90 a ’98, Chile batió un récord y tuvo una tasa histórica de crecimiento del Producto Bruto Interno Total del orden del 8 por ciento, pero el mercado interno no exportador crece al 6,5. Y en el pasado, y más recientemente hoy día, no crece. Razón de más para decir que puedo hablar del notable crecimiento del producto exportador chileno.
Las exportaciones de bienes y servicios del año pasado, llegaron a 22.000, 23.000 millones de dólares; las exportaciones de bienes y servicios esperables de este año, estarán en 32.000, 33.000 millones de dólares. Y sí señores, somos chino dependientes; no es que China me compre más, sino que la demanda china ha puesto los precios de los recursos naturales allá en las nubes. Y esto está para quedarse, no para salir del paso. Luego somos chino dependientes, y hablo por ustedes también; pero hay poca conciencia de este acto.
Aninat del Solar dijo que si se mira, por ejemplo, el número de productos, cuántos vendía Chile en los ’70 y cuántos vende hoy, se pasa de 200 a más de 6.000; el número de empresas se pasa de 400 a más de 7.000; el número de mercados paso de 20 a 170. Todos los números muestran que Chile tiene un gran proceso exportador y la pregunta que uno se hace es por qué. Entonces dijo que en esta cuestión hay cuatro o cinco factores:
- Chile ha conducido un proceso de apertura y de inserción internacional que se puede calificar como inteligente, coherente y flexible, tres características humanas que no se dan con facilidad.
- Uno a veces se enamora de sus propios discursos, no es capaz de adaptarse a los tiempos, a veces no sabe leer los cambios. Pero en este caso ha habido una construcción muy grande de un proceso de adaptabilidad a los tiempos que ha dado una oportunidad majestuosa.
- Es cierto que el proceso parte aprovechando una tragedia, produce una apertura que se define en los ’60 muy timorata, y después del golpe militar irrumpe esa apertura chilena.
- Esa apertura es conducida posteriormente en el tiempo y se transforma en un bien público. Cada uno individualmente la quisiera modificar a su conveniencia, pero ninguno tiene la capacidad de hacerlo. La ruta está marcada, y como produjo beneficios es aplaudida por todos.
Enseguida aclaró que esa ruta tiene etapas y dijo que precisamente ése era el aporte que traía a los argentinos. Y pasó a explicar:
- La primera etapa es el compartir una definición de juicio de valor, con una carga doctrinaria, porque no hay investigación para demostrar esto. Es una aventura de una tecnocracia, de una clase social que perfora la política para combatir el proteccionismo artificial, el del gobierno local y el de los gobiernos extranjeros.
Esto significa que Chile cambia la combinación instrumental de tipo de cambio flojo, con fuerte proteccionismo y ausencia de subsidios compensatorios a las exportaciones, a un buen tipo de cambio, a tarifas parejas muy bajas, con subsidios compensatorios muy parecidos a la tarifa nominal.
El punto importante es que los chilenos de repente se encontraron con ese cambio violento, pero las exportaciones crecían a gran velocidad. “Todo el mundo quiere exportar; no es tan fácil”, aclaró.
De repente Chile se dio cuenta que su proteccionismo casi no existía o lo había reducido, lo cual es la parte más dura porque bajar el arancel de 15 a 0 genera protestas y, más aún, en un régimen democrático, donde los diversos intereses se expresan en el congreso en forma distinta a lo que ocurre en un gobierno autoritario. Para mantener el consenso hay que transar, hay que pagar.
Ahí Chile descubrió que había que salir a combatir el proteccionismo de los demás. ¿Cómo lo hizo? Con un cambio de táctica: Chile negoció con los grandes conglomerados siempre después de México. “El rol de México fue clave para abrir puertas –reconoció Aninat–; sin México no hubiéramos conseguido ni a Estados Unidos, ni a Europa, ni a otros.”
- El segundo punto importante es aprender a negociar. Hay que perder los miedos. Hoy día, no sólo combatimos el proteccionismo nuestro sino frente a los demás, y Chile tiene un mercado ampliado, estable, tremendo en América latina, Europa, Estados Unidos, Canadá, México e inicialmente en Asia, con reglas mucho mejores.
- Tercer punto importante: Esto nos permite a nosotros mostrar en el Parlamento beneficios más concretos: derrotar el proteccionismo agrícola local, derrotar el nacionalismo local a través de mostrar intereses sectoriales que pelean por la causa. Si nosotros fuéramos a bajar al 5 por ciento del 11 por ciento que teníamos en un momento determinado, por presiones políticas no lo hubiéramos hecho nunca. A través de esta estrategia logramos dos cosas: abrir el mercado a los demás y seguir reduciendo el arancel nacional con medidas unilaterales. ¿Y saben cuánto es el arancel medio chileno? El 1,2 por ciento.
Aninat cerró su participación diciendo: “La tarea no está terminada. Muchos se quejan de que los tiempos son difíciles, que son complejos. Yo sé que vivimos eso, pero una frase que no es mía dice que no le tengamos miedo a los tiempos. Seamos mejores y los tiempos serán nuestros”. |