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40 Años Coloquio Anual | Progreso para todos: Acuerdos Basicos | Mar del Plata | 3 al 5 de noviembre e 2004

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Síntesis de las Exposiciones Precoloquio Cuyo

“La permanencia de la estructura tributaria actual”
19 de agosto, de 11.00 a 12:30 hs.

Síntesis de la exposición de Juan Carlos Gómez Sabaini

El segundo panel de la mañana abordó el tema tributario. Juan Carlos Gómez Sabaini, el primer orador, dividió su exposición en dos partes: la primera con información objetiva de cómo ha sido la evolución de la cuestión tributaria; en la segunda parte, su opinión sobre el tema.

Desde el año 2003, el gobierno viene contando con una situación extraordinaria en materia de recursos tributarios. El año 2003 fue un pico histórico de la presión tributaria en la Argentina. Yo no recuerdo, estoy en esto desde hace muchos años, que se haya alcanzado el nivel de la presión del año 2003, merced a una serie de circunstancias, entre ellas, la aplicación de los derechos de exportación, el hecho de que el gobierno hizo oídos sordos a los problemas de ajustes por inflación a los balances impositivos, y está el hecho de que cuando la economía comenzó a reactivarse la recaudación del IVA de importaciones creció sustancialmente.

Si se toma la serie de la presión tributaria de los últimos años se ve que hay dos o tres puntos que son extremos. El primero, en el año ’91, gran crisis económica, la hiperinflación y demás, y hicieron que en el comienzo de la gestión de Menem se derrumbara la presión tributaria. Luego también vino la crisis de 2002 y 2003 y la presión tributaria se va para arriba. El promedio de todos los años normales da una presión tributaria de 21 por ciento respecto al PBI; eso es lo que la Argentina tiene como estable. Hoy en día estamos en 23,5 por ciento; es decir, tenemos dos puntos y medio más de lo normal. Y dos puntos y medio más de lo normal es un montón de plata, y plantea una serie de dificultades sobre cómo están compuestos esos tributos y a las dificultades de sustituir los impuestos distorsivos por otro tipo de tributo.

Si uno mira qué pasa en otros países, aunque cada uno es distinto, ve por ejemplo que Brasil es un caso especial, con una presión tributaria del 35/36 por ciento respecto a su PBI; supera incluso a la presión de muchos países desarrollados. Sin embargo, cuando uno mira más detenidamente qué tributos participan de esa recaudación tan extraordinaria encuentra que uno de los tributos que nosotros consideramos muy distorsivo, como es el impuesto a las operaciones financieras tiene una altísima ponderación.

Me interesa destacar la importancia que tienen los derechos de exportación en la Argentina. Como todos sabemos, los derechos de exportación comenzaron en 2002, prácticamente al tiempo de la devaluación, están en la estructura tributaria, constituyen un problema y no conozco ningún teórico que defienda a ultranza la aplicación de derechos de exportación por un plazo muy largo; sí conozco mucha gente que los defiende por un corto plazo, porque tienen una serie de ventajas. Una de las ventajas que tienen es que producen 2,5 puntos de recaudación, que para el año 2003 representaron ni más ni menos que 10.000 millones de pesos; casi trece puntos del total de los ingresos tributarios del país. Evidentemente, cuando estamos hablando de un tributo que produce el 13 por ciento de la recaudación, que sabemos que no es bueno y que tenemos que sustituirlo de una u otra forma, yo diría que lo que tenemos enfrente es un grave problema.

Posiblemente la sustitución no se va a dar en el corto plazo, pero a la larga ningún país que haya tenido en su estructura tributaria derechos de exportación, ha triunfado. Entonces se deben buscar alternativas de sustitución.

Gómez Sabaini presentó, entonces, dos escenarios y una solución. Explicó que si tuviera que sustituir los derechos de exportación por incrementos en el IVA, tendría que llevar la tasa del IVA al 36 por ciento. Lo cual evidentemente es un absurdo; eso implicaría aumentar la recaudación del Impuesto al Valor Agregado el 73 por ciento.

Planteó, luego, sustituirlos por algo más relacionado con los derechos de exportación, como serían las utilidades que obtienen las empresas. Pero puntualizó que el resultado sería aún peor, porque tendría que aumentar un 150 por ciento el impuesto a las utilidades de las sociedades y el impuesto a las Ganancias Mínimas. Lo cual tampoco sería una solución.

¿Cuál sería entonces la solución? El orador explicó que hay dos alternativas, pero que una de ellas él no la recomendaría. “No recomendaría la alternativa de aumentar las tasas de los impuestos existentes, porque implicaría que los que siempre están pagando pagarían más y se aumentaría la inequidad del sistema y la distorsión”, afirmó.

La otra alternativa es más compleja, más dura, y consiste en aumentar las bases de los impuestos existentes. Esto implica incorporar nuevos contribuyentes al sistema porque, obviamente, al ampliar la base habrá un conjunto de personas que hoy están exentos y que pasarían a estar adentro. Esto implica mejorar la equidad del sistema, porque es darle equidad horizontal; implica hacer más transparente el sistema, porque todos van a tributar; implica facilitarle al ente recaudador la administración tributaria.

Atrás de cada una de las exenciones, de las desgravaciones, de los diferimientos, de los regímenes especiales hay algo que tiene nombre y apellido. Acá lo mencionaron el Gobernador, el Intendente, en sus discursos, dijeron que “Mendoza no tiene promoción.” “Pero tiene otras cosas –apuntó Gómez Sabaini– porque en el país gravamos el wisky, el cognac, la cerveza y no gravamos el vino. Entonces, voy con la soga a la casa del ahorcado y tengo que decir en Mendoza, que el vino no está gravado. ¿Si gravamos el agua mineral, por qué no vamos a gravar el vino?”

Hay una objeción muy interesante, cuya metodología ha venido desarrollando el Ministerio de Economía, es el Cálculo de los Gastos Tributarios; es la cuantificación de todos aquellos tributos que se dejan de pagar por distintas circunstancias exensivas, exoneración, promocionales, de diferimientos, o de tratamientos particulares. ¿Saben ustedes cuánto da el cálculo realizado por el Ministerio de Economía de lo que se deja de pagar como consecuencia de este conjunto enorme de disposiciones legales? Exactamente 2,55 puntos del PBI. “Esto me hace acordar a que estamos recaudando 2,50 puntos por derechos de exportación –insistió Gómez Sabaini–. Entonces, creo que la solución es la alternativa de ampliar las bases impositivas, tratamiento igual para todo el mundo, no hacer diferenciaciones, incorporar nuevos contribuyentes, facilitarle a la administración tributaria el accionar diario y, obviamente, evitar las presiones de todos los lobbies.”

 

 
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